España declara la guerra a la avispa asiática

España declara la guerra a la avispa asiática

avispa asiática (01/11/2013) Se trata de una especie invasora que se alimenta de las abejas domésticas En tres años ha colonizado la cornisa cantábrica, la costa gallega y Cataluña No tiene predadores naturales y no hay métodos de captura selectiva eficientes El Congreso insta a elaborar una estrategia nacional para combatirla El último problema al que se enfrenta la apicultura en España viene de Asia.

Las colmenas españolas, sobre todo las del norte, se están viendo amenazadas por la invasión de una especie exótica, la avispa asiática, que se ha instalado en España y que se alimenta hasta en un 80% de abejas melíferas, por lo que también se la conoce como avispa asesina.

Ante la magnitud y extensión de sus daños, el Congreso de los Diputados ya la ha declarado enemigo público y ha aprobado una proposición no de ley en la que se insta al Gobierno a “desarrollar y poner en funcionamiento una estrategia nacional de lucha”contra esta avispa, que agrava los males que sufre un sector de una gran importancia relativa en nuestro país, primer productor europeo de miel.

La llegada de la avispa asiática (vespa

Velutina nigritorax), originaria del sureste asiático, es un efecto colateral de la globalización y de la mano del hombre. Llegó a Europa en 2005, a través de Francia. Ni siquiera se tiene claro su origen concreto, pero se cree que pudo llegar a Burdeos procedente de China, en un cargamento de madera sin desinfectar o entre unas cajas en las que se guardaba alfarería.

En España se detectó por primera vez en 2010

En España se detectó por primera vez en 2010 en Irún (Gipuzkoa) y, a una velocidad inusitadamente rápida, ha colonizado en tres años el País Vasco, Navarra, ha entrado en Castilla y León, Cantabria, Asturias, Galicia y Cataluña, y se ha visto en algunos lugares del norte de Portugal. Esta especie invasora afecta ya a una de cada cinco colmenas, según expertos consultados por RTVE.es. Sin ir más lejos, esta semana se destruían en Xove (Lugo) dos avisperos, toda una ejecución pública en la plaza del pueblo en la que se inyectaba insecticida a dos grandes nidos descubiertos en lo alto de sendos árboles.

A día de hoy, su avance por la península

Parece imparable salvo por las barreras climáticas para un insecto oriundo de un clima húmedo subtropical. “Las proyecciones indican que se extenderá hasta la franja costera de Huelva y Cádiz, porque necesita humedad y lluvias frecuentes. Difícilmente llegaría a zonas de veranos secos y calurosos, a no ser que se adaptara”, afirma Mariano Higes, investigador en el Centro Apícola de Marchamalo, en Guadalajara

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