Consanguinidad en las abejas, 2da parte

, ‘’); } CONSANGUINIDAD EN LAS ABEJAS 2º parte CONSANGUINIDAD INTRODUCCIÓN: Si bien es cierto que las abejas tienen recursos naturales para evitar los cruzamientos consanguíneos no deja de preocupar el mismo por la disminución del rendimiento de la colmena con síntomas de consanguinidad.
Para evitar la consanguinidad
1) Las abejas al enjambrar emigran a gran distancia del nido que le dio origen. 2) Los zánganos al formar los centros de apareamiento lo hacen lejos de sus colonias de origen. 3) Las reinas al buscar los centros de fecundación lo hacen muy lejos de su colonia. 4) La reina tiene apareamientos múltiples 5) Entre las abejas no pueden existir apareamientos entre: A) Padre con la hija ya que el Zángano muere en el acto sexual B) Hijo con la madre porque esta se copula a los pocos días de nacer con varios zánganos y después no se copula mas.
C) Hermano con hermana ya que el zángano tiene solamente la mitad de los cromosomas de la madre y son equivalentes a medio hermanos. Los cruzamientos mas cercanos en relación de parentesco que se pueden dar es entre hermanastros. Pero la situación se complica porque debido a la partenogénesis el zángano tiene la mitad del número de cromosomas y los millones de espermatozoides que produzca serán idénticos Un resultado de esta uniformidad de genes en el zángano significa que hay una mayor estabilidad en la herencia de la abeja que en otras formas de vida.
Pero otra consecuencia de esta uniformidad es que la abeja es más susceptible a la endogamia.
Es verdad que el acoplamiento múltiple actúa como contrapeso a esto
Pero solamente parcialmente.
Dijimos que: Si hay dos diversos alelos del sexo presentes, la abeja se convertirá en una hembra, (una obrera o una reina). Si hay solamente un tipo de alelo presente, la abeja se convertirá en un Zángano.
En el caso de un individuo
Proveniente de un huevo fecundado pero homocigótico para tales alelos del sexo (por ejemplo: X3/X3) será un macho diploide que es comido por las obreras pocas horas después de eclosionar. Esto presenta una limitante en el mejoramiento genético pues al realizar cruzamientos de individuos emparentados, se llega a altos grados de consanguinidad y parte de la progenie no es viable a causa de esos machos diploides. Por ejemplo, si usamos semen de un zángano para inseminar una PRINCESA hermanastra o media hermana de este, es probable que el 50 % de la progenie sea inviable dependiendo del genotipo del mismo. El primer indicio de que nuestras abejas sufren este problema, es la cría salteada, que no debe confundirse con ningún tipo de enfermedad de la cría.
¿CÓMO PROBAR LA VIABILIDAD DE LA CRÍA? Ahora bien
¿qué entendemos por cría salteada y en qué porcentaje? Nos referimos a la observación del área de cría operculada, que hay en un panal 13 días después de que la reina tuvo oportunidad de aovarlo. Se entiende que para esta prueba, introducimos el día 0, un panal obrado vacío en el centro de una cámara de cría, con lo cual la reina empieza a aovar 24 horas después.
Probablemente ambas caras del panal estarán
Totalmente aovadas hacia fines del día 3. El día 13 retiramos el marco y medimos un área de 10 celdas X 10 celdas del centro del panal. De las 100 celdas que componen esta superficie, debemos contar todas aquellas que no contengan cría operculada. En el caso de contar 15 o más celdas que no contengan cría operculada, podemos afirmar que hay un alto grado de consanguinidad en nuestras abejas, y tanto más elevado cuanto menos cría operculada encontremos.
Esta simple prueba nos permite determinar el “porcentaje de viabilidad de la cría” de la reina que fue testedada; Que debe ser del 85% o más para considerarla bien apareada, lo que significa que de cada 100 huevos que ella ponga por lo menos 85 deben terminar en abejas obreras.
CONSECUENCIAS DE LA CONSANGUINIDAD 1) La
Colonia con una reina con apareamientos consanguíneos y con baja viabilidad de la cría podrá ser tan prolífica como la reina bien fecundada pero la productividad de la colonia no va a ser la misma ya que las larvas consanguíneas son retiradas a los pocos días de nacer.. 2) Falta de despegue en primavera, esto es colmenas que no crecen al ritmo de las demás. 3) Las Colmenas con reinas de apareamientos consanguíneos son más susceptibles a contraer enfermedades. 4) Tienen dificultades para pasar la invernada. 5) Ineficiencia en la pecorea, es decir, abejas haraganas. 6)La presencia de la cría libera feromonas que estimulan la recolección de polen.
Como las crías consanguíneas son retiradas antes de los tres días, producen estímulo que hace que las obreras pecoreadoras recolecten el polen, que no es consumido ya que este es utilizado por las larvas mayores de tres días. Esta es una de las consecuencias del bloqueo con polen en colmenas con reina con apareamientos consanguíneos. 7) Con menos pecoreadoras deben recolectar polen como si fuera una colonia normal, por lo tanto son menos las pecoreadoras que pueden dedicarse a la colecta de néctar. 8) Las reinas con apareamientos consanguíneos, si son prolíficas, no son reemplazadas por las obreras porque producen mucha sustancia real por la abundante postura.
Recién cuando la postura se vea afectada por el bloqueo con el polen, las obreras perciban algún defecto en la reina y la reemplacen. A toda colmena que presente síntomas de cría salteada, conviene sustituirle la reina. Estos son los casos de excepción en la determinación del índice de ingreso de polen en la piquera.
A pesar de tener un alto índice de ingreso de polen, no tienen una buena reina.
REDUCCIÓN DE RIESGOS Por lo explicado, es sencillo darse cuenta que la consanguinidad dentro del colmenar es sumamente perjudicial, ya que al elevar el número de reinas y zánganos hermanos aumenta la posibilidad que se sumen alelos iguales llegando el caso de superar hasta un 50% de nacimientos de machos diploides, por lo que la colmena no avanzará ya que no habrá nacimientos de obreras. Existen algunas técnicas para reducir el riesgo de consanguinidad en la cría de reinas; algunas de las formas más sencillas son: 1. Trabajar con más de una línea genética, es decir tener más de una madre. 2. Intercambiar material con otros productores apícolas confiables. 3. Nunca criar y fecundar en el mismo apiario, es decir tener un lugar para la cría y otro para los núcleos de fecundación.
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